Consejos sobre el control mental

El control mental es un método desarrollado por José Silva que te permite influir en tu subconsciente mientras tu cerebro está en estado alfa.

Para entender el método, conviene saber lo siguiente. Según su actividad eléctrica, el cerebro puede estar en distintos estados:

  • Estado de vigilia, atento, activo: ondas beta (15-40 Hz)
  • Estado tranquilo, relajado: ondas alfa (8-14 Hz)
  • Sueño ligero: ondas theta (3,5-7 Hz)
  • Sueño profundo: ondas delta (por debajo de 3,5 Hz)

Para comunicarte con éxito con tu subconsciente se necesitan al menos dos condiciones:

  1. La frecuencia de las ondas cerebrales tiene que estar en el llamado rango alfa, de 8-14 Hz.
  2. Los pensamientos hay que formularlos en forma de imágenes, es decir, con la ayuda de la imaginación, porque solo así son capaces de entrar en el subconsciente.

Si no se dan estas condiciones, el cambio deseado no se produce, o solo de forma muy limitada.

Veamos brevemente cómo puedes entrar en estado alfa:

Ponte en una postura cómoda; lo mejor es que estés tumbado, tranquilo y con los ojos cerrados.

Respira hondo con respiración abdominal. Toma el aire por la nariz y expúlsalo por la boca. Que la espiración sea el doble de larga que la inspiración. Haz 10 de estas respiraciones abdominales profundas. Con ello el aporte de oxígeno aumenta lo suficiente, lo que crea una buena base para lo que sigue. Después empieza a contar hacia atrás desde 100 hasta 1. Puedes reducirlo cada día en diez: el segundo día empieza a contar desde 90, después desde 80, y así sucesivamente. El objetivo es que, tras la práctica suficiente, seas capaz de entrar en estado alfa, con los ojos cerrados, contando hacia atrás solo desde 10. También tiene su importancia que cuentes hacia atrás: a la cuenta atrás hay que prestarle atención, no puede ser automática. Así hay menos probabilidades de que te vayas detrás de algún otro pensamiento, porque tus pensamientos todavía pueden distraerte en esos momentos. Tras algo de práctica, al final de la cuenta atrás entras enseguida en estado alfa. No es especialmente difícil, así que tampoco hay que complicarlo demasiado, pero, en cuanto a su efecto, es completamente distinto del estado de vigilia.

Si al principio te duermes mientras cuentas, tampoco es un problema, porque es muy fácil entrar en estado theta, que en esencia es el estado del sueño. También se podría analizar el papel de las imágenes —los sueños— que aparecen en el estado theta y luego delta, es decir, durante el sueño y el sueño profundo, pero ahora prescindiremos de ello.

Cuando has entrado en estado alfa, tu subconsciente se vuelve directamente accesible para ti.

¿Qué puedes hacer con este estado?

En estado alfa puedes enviar un mensaje a tu subconsciente en forma de imágenes. A este proceso lo llamamos visualización.

Lo esencial es que lo que quieres realizar lo veas ante ti en imágenes.

Aquí tienes un ejemplo de visualización en el nivel alfa, tomado de mi libro «El poder ilimitado de tu subconsciente – el control del subconsciente», para el caso de que sufras falta de energía y, por eso, temas tus problemas, de modo que no te atreves a resolverlos, es decir, no puedes:

«(...) Después baja al nivel alfa e imagina que en tus células se pone en marcha la producción de energía y que, paralelamente, también desde el mundo exterior fluye hacia ti la energía vivificante del universo. A continuación, visualiza los problemas que te agobian como enormes montañas oscuras que se alzan ante ti, y siente el miedo que los problemas despiertan en ti. Después imagina que estas montañas se desplazan poco a poco y se abre un camino entre ellas, al final del cual brilla una luz. Cada vez hay más luz a tu alrededor, el camino se va ensanchando y lleva recto hacia delante. Las montañas son cada vez más pequeñas, ya casi solo colinas, que poco a poco desaparecen. El horizonte se ensancha ante ti, y un sol resplandeciente ocupa el lugar de la oscuridad. Siente cómo los rayos del sol te cargan de calor, de energía, y en el silencio profundo sientes con claridad la presencia limpia y ligera de tu mente subconsciente. Las altas montañas —los problemas— primero se convirtieron en colinas, y ahora ya también estas han desaparecido por completo. La oscuridad ha sido sustituida por la luz. Siente cómo el miedo disminuye en ti y después cesa. Poco a poco ya ni siquiera entiendes por qué veías tan enorme aquel problema, cuando en realidad era una nadería. Vuelve gradualmente al estado de vigilia. Si después evocas el problema que antes te agobiaba y todavía te preocupa, entonces repite el ejercicio más tarde.

Lo más importante: imagina que tú vas a ser más grande que tu problema.

Te alzas por encima de tu problema, y el problema se vuelve cada vez más pequeño. Si eres capaz de visualizar con suficiente intensidad y colorido que eres literalmente más grande que el problema, entonces estás listo. Después imagina que, ya con independencia de todo factor que te frene, fluye libremente en ti la energía interior. Te has recargado, y así eres capaz de percibir la energía exterior del universo, que fluye hacia ti como amor y ocupa el lugar del miedo. Te has liberado del miedo causado por la falta de energía, y a continuación puedes seguir tranquilamente tu camino. El cumplimiento de todas las tareas que todavía quedan por hacer ya no lo vives como esfuerzo ni como forzamiento crispado, porque ya no hay nada contra lo que luchar. El problema ha desaparecido, así que ya no tienes que vencerlo.

Haces lo tuyo, como siempre; lo único que ha ocurrido es que en tu mente subconsciente has despojado al problema de su naturaleza problemática (...)».

En el libro explico, con innumerables ejemplos, los increíbles efectos que puedes conseguir con la visualización hecha en el estado alfa del cerebro.